Eva Perón 24 - Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

03442 - 421500 riberas@uner.edu.ar

Educación Sexual Integral: una ley imprescindible y en resistencia

Alejandraweb

La normativa que en nuestro país exige abordar la educación de la población infantil y juvenil desde una perspectiva sexual integral es significativa, y sin embargo, su aplicación está atravesada tanto por esfuerzos personales como por la desidia institucional. Cuando la identidad y la sexualidad se vuelven una cuestión política.

 

Por Nadia Fink* | Ilustración: Alejandra Andreone | Fotos: Tadeo Bourbon y Ayelén Rodríguez

 

La Ley de Educación Sexual Integral (ESI) lleva casi once años de promulgada. Si bien se trata de una norma completa, inclusiva y con grandes avances en materia de género y diversidad, ha sido aplicada en forma despareja. Cada vez más docentes, periodistas, profesionales y académicas/os se posicionan en su defensa pero como toda letra que disputa sentido, también está expuesta a un permanente cambio y evolución.

¿Qué dice la Ley?

La Ley 26.150, sancionada en octubre de 2006 establece que “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada” de todos los niveles educativos, desde el inicial hasta el terciario. Se entiende por “educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”.

La normativa también contempla un Programa que describe cinco ejes: “1. Reconocer la perspectiva de género; 2. Respetar la diversidad; 3.Valorar la afectividad; 4. Ejercer nuestros derechos; 5. Cuidar el cuerpo y la salud”. Tal enfoque es transversal en su alcance ya que concibe a la salud sexual no sólo desde un lado reproductivo o “biologicista”, sino además incluye sentires y sentidos desde una mirada de género, aspecto que vienen reclamando los feminismos desde hace tantos años.

La letra y la realidad

Hasta acá vemos una ley que, como otras, choca contra la realidad que interpela. Las entrevistadas coinciden en que la variedad de la aplicación se relaciona con lo que esta norma genera en cada docente o director/a. Lo que pone en juego la ESI es, también, la manera en que fuimos educadas/os y la forma en que nos construimos y percibimos como sujetos con cuerpo e interacción social. Como expresa la prof. de Cs. Naturales y Capacitadora del equipo ESI de la provincia de Santa Fé, Romina Lusso: “Cuando se empieza a trabajar es posible que surjan distintos temores generalmente basados en creencias, estereotipos, tabúes  y prejuicios que fuimos incorporando y que fueron formateando nuestras representaciones sociales”. Se trata de una legislación nacional que ampara a docentes e instituciones para desarrollarla con libertad o, al menos, con un respaldo legal bajo el brazo. Sin embargo, su implementación hace que las y los docentes reclamen también capacitaciones e instancias de intercambio como “armar redes” y “compartir recursos”.

Por su parte, la Doctora en Educación y especialista en cuestiones de género y educación, Graciela Morgade, analiza la educación con perspectiva de género en las carreras docentes: “Casi un millón de docentes en Argentina no tuvieron en su formación cuestiones de género y sexualidades, de modo que el proyecto de incorporar en la práctica cotidiana la perspectiva de género y derechos humanos, transversalizarlo en todas las áreas, hacerlo parte de la vida escolar, las interacciones y expectativas, implica muchos años”.

Tadeo Bourbon 2

Una ley librada a las voluntades políticas

En el marco del movimiento de mujeres que se expandió bajo las consignas “Ni una Menos” y “Vivas Nos Queremos”, la ESI apunta a de-construir violencias desde los primeros años. Así lo expresa Lusso: “Las distintas iniciativas llevadas a cabo por los derechos de las mujeres y contra la violencia patriarcal, desde una masividad inusitada en muchos puntos de nuestro país, ponen a la ESI en un lugar central en la agenda de las políticas públicas. Viene instalándose como una necesidad desde hace tiempo la siguiente frase: sin Educación Sexual Integral no hay ‘ni una menos’”.

Sin embargo, las políticas públicas toman el tema de manera muy desigual geográficamente.  Cuando se dio curso al Programa, se realizaron un conjunto de   capacitaciones virtuales y presenciales, se elaboró un valioso material –que aún puede descargarse[1]–, que teóricamente debía llegar a todas las escuelas del país. Pero en la actualidad, los números hablan por sí mismos. Los cursos virtuales se redujeron de doce mil cupos durante 2015 a dos mil este año. En 2016, en el documento “Para decir ‘Ni Una Menos hay que garantizar la Ley de Educación Sexual Integral” se detallaba el vaciamiento de capacitaciones y programas: “El jueves 30 de junio el jefe de gabinete del Ministerio de Educación y Deportes, Diego Marías, comunicó que en julio no se renovará la contratación de más de un centenar de trabajadoras/es que estaban empleadas/os de forma precaria y tercerizada en distintos programas, muchos/as de los cuales hoy están prácticamente desmantelados. De las/os 15 trabajadoras/es que sostienen hace años las acciones del Programa ESI, 5 fueron comunicadas/os que sus contratos no serían renovados sin justificativos válidos. (…) Desde diciembre de 2015 que las actividades se desaceleraron abruptamente y aún no se imprimieron materiales ni se transfirieron fondos específicos a las provincias”.

Además de los datos concretos, pueden sumarse otras trabas a la hora de aplicar la ESI en forma completa. Florencia Vespignani es docente de plástica de una escuela en Monte Chingolo, provincia de Buenos Aires, pero cursa postítulo en la Ciudad porteña: “La mayoría de quienes vamos ahí ya tenemos una definición: feminista, o activista respecto de temas como igualdad, diversidad sexual, violencia de género”. Por eso las formaciones “obligatorias” resultan tan importantes ya que “las condiciones de trabajo hacen que no haya mucho tiempo para formarte por tu cuenta, y entonces queda librado a la voluntad de cada docente”.

La periodista de Página/12, Luciana Peker, reconoce además que la transversalidad que era “un valor”, recayó en “una trampa” en el sentido de “que la tuvieran que dar todos significó que no la diera nadie”. Esta característica implicaba una nueva perspectiva y abordaje de las tareas. Pensemos, por ejemplo, qué implicaría repensar las normas cotidianas de una escuela: la formación en filas y las listas divididas en “nenas” y “nenes”; el uso de los espacios físicos en los recreos, donde los varones suelen apropiarse de buena parte de ellos (“para descargar”); la interpelación a “padres” o “papis” en los cuadernos de comunicación; sin contar con las experiencias transgénero que se dan en las escuelas.

Para concluir este panorama de actores en juego, Morgade agrega otro punto y es la responsabilidad de las universidades en las formaciones: “Las universidades, que tienen acumulación y que también tienen que tener procesos internos de transformación, no nos estamos haciendo cargo de que formamos docentes y que tenemos que tomar la ESI como un eje de trabajo”.

 

Lo moral y lo religioso

Detengámonos ahora en uno de los problemas de aplicación/difusión de la ESI. Todas las entrevistadas hablan de los diferentes “niveles de cumplimiento” en las provincias. En ese sentido, que la Ley no se aplique como nacional sino que se delegue a cada provincia, termina siendo una traba importante, sobre todo por la cuestión de los poderes locales. Pero también lo moral y lo religioso juegan fuerte a la hora de llevarla adelante. Lo moral, según palabras de Morgade, tiene que ver con “un abordaje que enfatiza las cuestiones vinculares y éticas que sustentan las expresiones de sexualidad”, las que “suelen parcializar la cuestión, tienden a silenciar las realidades de niños/as, jóvenes y adultos/as y, por acción u omisión, terminan reforzando las relaciones de poder hegemónicas”. En este sentido, y sobre todo en los lugares más conservadores, lo moral se combina con lo religioso para restringir el genuino acceso a la ESI.

Para graficar este aspecto, Salta es una de las provincias más conflictivas, donde directamente no se implementó la ESI y que, además, cuenta con Educación Religiosa dentro de las materias obligatorias, según se desprende de la Ley de Educación Provincial W 6829. Es también la provincia con la mayor tasa, en relación a sus habitantes, de femicidios del país y de violencia de género. En marzo de este año, incluso, el procurador fiscal ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Víctor Abramovich, concedió el amparo que había presentado un grupo de familias en 2010 y dictaminó que “corresponde el cese de la enseñanza católica en las escuelas públicas de Salta”. Entre los argumentos, consideró que ‘la instrucción en una religión determinada en el horario escolar y como parte del plan de estudios ha resultado, en la práctica, en una grave interferencia en las distintas dimensiones de la libertad de religión y conciencia’”.[2]

Si bien la Constitución Nacional establece la educación laica, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, sugirió incluir la religión en la escuela pública: “Por más que soy católico, trato de ser un apóstol y buen discípulo, creo que en las escuelas debemos enseñar otras religiones que también tienen lecciones para aprender”.

Volviendo a lo vincular, Peker resalta el valor de la ESI también en lo jurídico y es que la ley “va en contra de un principio que fue rector durante la historia de la humanidad y es que los padres tienen derechos sobre sus hijos e hijas como si fueran cosas”. Y enfatiza: “La ESI lo que hace es decir que el derecho de chicas y chicos a informarse está por encima de la patria potestad”.

Ayelen Rodriguez

La ESI en las aulas y en las casas

“La sexualidad del otro atraviesa lo que vivimos, con nuestra propia sexualidad”, expresó María, maestra de educación especial en el primer “Encuentro de docentes por la ESI”, que se realizó el pasado 13 de mayo desde el Frente Popular por la Educación Sexual Integral, conformado por diversas organizaciones. Partir desde ese punto, es el inicio de repensarnos a nosotras y nosotros mismos en conjunto y generar todas las redes posibles para sostener y multiplicar una Ley imprescindible.

Peker la resalta como “la madre de todas las batallas”, y valora, sobre todo, el “juego que se abre en la escuela. Y, cuando hablamos de la escuela –aclara–, hablamos del único lugar donde tiene intervención el Estado antes de que las relaciones amorosas y humanas se desarrollen sólo en lo personal. La escuela es la gran y la última posibilidad que tiene el Estado de poder prevenir la violencia o actuar frente a la violencia que sufren chicas y chicos”.

Por su parte, Lusso agrega que “la escuela es un lugar donde se entraman innumerables conceptos, ideas, saberes no reconocidos como tales, conocimientos y opiniones, mitos y prejuicios, enseñanzas y aprendizajes escolares y extraescolares, creencias, convicciones personales y profesionales, decisiones individuales y colectivas. La ESI es el pilar para que se puedan construir infancias y juventudes libres, diversas, con igualdad de derechos y oportunidades en pleno ejercicio de su libertad”.

En síntesis, los aportes de la Ley son imprescindibles para constituir la sociedad del mañana, igualitaria, diversa y libre. Según Morgade “haber comenzado a discutir esa currícula, hablar de esos cuerpos, visibilizar y construir relaciones de respeto, tiene que ver también con un derecho: el de la identidad, el del disfrute del cuerpo y también, por supuesto, el derecho a prevenir o impedir situaciones de violencia. Lo que se enseña y se aprende en las escuelas, ése currículum oculto de lo que debe pasar y también de los silencios” exige una responsabilidad con nuestro tiempo y es la de “trabajar en una política de ampliación de derechos”.

*Es periodista y escritora. Editora en el portal Marcha Noticias y autora de las colecciones de libros para chicas y chicos “Antiprincesas” y “Antihéroes” que publica la Editorial Chirimbote.

[1]http://www.me.gov.ar/me_prog/esi.html

[2] http://www.eltribuno.info/salta/nota/2017-3-12-0-0-0-consideran-que-la-educacion-religiosa-es-discriminatoria

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>