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Termalismo y región

baños romanos 2

Debates necesarios sobre la necesidad de proteger la sustentabilidad de la actividad que cambió el perfil de Entre Ríos.

Por Daniel De Michele* y Marta Giacomino**

 

El termalismo tiene tanta historia como la propia humanidad. Los pueblos antiguos celebraron el hallazgo de los manantiales naturales de agua templada y construyeron templos a su alrededor. Rápidamente descubrieron los efectos saludables que producía la inmersión en sus aguas. Desde entonces, las vertientes naturales conviven armónicamente con el ambiente sin dañarlo. Actualmente sabemos que en la profundidad de la tierra existen diversos tipos de aguas: pueden ser dulces, salinas, carbonatadas, sulfatadas y radiactivas, entre otras.

ORÍGENES DE LA ACTIVIDAD

El termalismo europeo se nutre de estas vertientes descubiertas por los pueblos ancestrales, que luego fueran engrandecidas y transformadas en palacios por la civilización romana. Sin embargo, el agua utilizada es con frecuencia reciclada, filtrada, calentada y eliminada en volúmenes bajos, libre de sal o contaminantes y a la temperatura correcta. Esta es la única forma disponible en Europa de volcar efluentes en arroyos y ríos. Violar ese mandato constituye una acción lesiva al ambiente y por ende a los seres vivos, lo cual está penado por la ley.

Pedro Arrojo Agudo (2010) confirma que “en Europa, contaminar el agua es un crimen” y advierte sobre cómo “irracionalmente los seres humanos destruimos la calidad del agua y luego pagamos para remediar esos efectos”.

Los establecimientos que proveen fluidos termales en Europa para uso terapéutico y/o recreativo habitualmente no hacen pozos profundos. En cambio, solo toman el agua que naturalmente brota de los manantiales, sea ésta templada o fría. Los pocos que proveen aguas hipersalinas están próximos al mar, lo cual facilita una disposición final sin conflictos ambientales. Es impensable que alguien vuelque efluentes con estos tenores de sal a un arroyo o a un río. Las penas por hacerlo son severas.

LA HISTORIA EN LA REGIÓN

Hace más de setenta años, pioneros uruguayos perforaron la tierra en el departamento de Salto en busca de petróleo, pero en cambio hallaron agua termal.
Recién cincuenta años después, hacia 1994, pioneros de Federación en Entre Ríos, realizaron una perforación profunda de 1.268 metros donde obtuvieron agua termal a 41º C. Este suceso fue el comienzo del termalismo en la región, con la primera perforación mesopotámica de fuente artificial.

Nuestro grupo estudió el agua de las termas activas en la provincia. En Federación se categorizó de acuerdo a la nomenclatura internacional de Hidrología Médica, como aguas muy blandas, hipertermales, de mineralización media con predominancia de iones de Sodio, Bicarbonato y Cloruros, prácticamente agua dulce y potable.

En el mismo estudio, se comprobó que hacia el oeste de la provincia, las aguas mostraban un elevado contenido salino, en algunos casos muy elevado***.
La naturaleza dispuso que este tipo de aguas corran confinadas bajo el basalto, en napas muy profundas de más de 1.000 metros, que solo pueden ser traídas a la superficie artificialmente a través de perforaciones. Es improbable que nuestro entorno natural pudiera haberse adaptado a que la vida en todas sus formas, comparta el mismo ambiente con este tipo de fluidos subterráneos. En cambio, es el hombre y su tecnología, lo que genera situaciones que no existen en el ecosistema superficial.

UN RECURSO QUE NO ES INFINITO

Entre Ríos decidió reforzar su perfil turístico durante todo el año, haciendo eje en la actividad termal. Pero es una decisión estratégica que debería requerir de una política de Estado sustentable.

Tanto nuestro estudio publicado en 2008, así como otros, demostraron que hacia el oeste de la provincia el agua profunda es invariablemente salina con un gradiente este-oeste notable y con mayor salinidad en las perforaciones más cercanas al río Paraná.

Teniendo en cuenta que el termalismo se convirtió en una de las actividades con mayor proyección de la provincia, es necesario abrir un debate que parta de algunos acuerdos diagnósticos básicos, para establecer los márgenes de las políticas a desarrollar en la región. Más allá de todo fundamentalismo u oportunismo, quienes estudiamos el termalismo argentino podemos aceptar o no algunas de estas definiciones mínimas.

• El recurso hídrico no es infinito, por lo tanto debe utilizarse y reutilizarse segura y racionalmente.
• El agua templada dulce, prácticamente potable, proveniente del Acuífero Guaraní, no ofrece grandes problemas para su disposición final, con la única salvedad de la elevada temperatura. Ejemplo de esto es el agua extraída en la zona del río Uruguay “alto”, desde Colón a Chajarí.
• El agua salina presenta un problema para su disposición final que no fue aun resuelto. La dilución previa a su disposición final es una solución precaria, pues las lagunas de dilución no evitan la salinización del suelo a menos que se impermeabilicen sus paredes y fondo desde el comienzo de la explotación.
• El agua hipersalina típica del oeste de la provincia es altamente problemática por la dificultad que implica su disposición final.
• La reinyección de aguas salinas o hipersalinas ya usadas a otras napas, es una remediación muy controvertida, en el borde de la legalidad por generar posible contaminación.
• La salinización del suelo y el agua traen consecuencias lesivas y duraderas para el ambiente.
• Prácticamente ninguna forma de vida prospera en ambientes salinizados.

Pertenecemos a las generaciones responsables en encontrar la respuesta a la cuestión de la sustentabilidad de la actividad evitando pasivos ambientales irreparables para las generaciones futuras.

Lo único que nos está vedado, es hacer como que nada ocurre y mirar para otro lado. Hasta que algún problema ambiental de gravedad no conocida aún, nos toque el hombro para llamarnos la atención.
*Secretario de Extensión Universitaria y Cultura UNER. Ex Director de la carrera de Especialización en Termalismo e Hidrología Médica de la FCS-UNER.
**Docente UNER. Ex Coordinadora de la carrera de Especialización en Termalismo e Hidrología Médica de la FCS-UNER.
***Este contenido integra la publicación “VATER: Vademécum de Aguas Termales de Entre Ríos” (2008) Autores: De Michele, D., Giacomino M.,
Beldarrain A., Cettour H.

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